Fotografia producto de mi fascinacion debido a la luz, las barcas, sus formas, sus texturas, sus colores, los de la arena, las casas, los arboles... vamos, que fue una de esas sesiones intensas que dificilmente se olvidan.
Instantes congelados, metáforas visuales y otros sortilegios cromáticos.
Lo realmente cautivador de Sydney es que tan pronto estas entre los inmensos edificios, como en lo alto de su torre, como deslizandote entre los techos a modo de cascarones de la Opera, o desapareciendo en la lejania a bordo de un ferry, mientras el tumulto de la ciudad se difumina hasta perderse en el horizonte...
La arquitectura de esta ciudad es sobrecogedora.. e invita a sesiones de fotografía interminables, con recompensas como la que os dejo sobre estas lineas.
El puerto de Sydney es uno de los mas espectactaculares que he visto, no solo por su conocidísima arquitectura, como la Sydney Opera House o el puente del puerto (Harbour Bridge), sino por las innumerables bahías por las que discurren playas, jardines botánicos y moradas en las que a uno no le importaría vivir.